Mostaza francesa de Dijon: recetas fáciles para dar más sabor a tus platos

 



Durante años tuve un tarro de mostaza al fondo de la nevera que solo salía los domingos, para los perritos calientes de mis sobrinos.

 Lo demás del tiempo, ahí estaba, arrinconado detrás del kétchup. Hasta que una amiga que había vivido en Lyon me vio preparar una vinagreta y me preguntó por qué no le ponía mostaza.

Le dije que porque era una ensalada, no un bocadillo.

Me hizo probar la suya. Y se acabó la discusión.

Desde entonces el tarro vive en la puerta, a mano, y lo gasto cada dos semanas. No porque me haya vuelto una fanática, sino porque es de esas cosas que, una vez entiendes cómo funcionan, acabas usando sin pensar.

Desde una vinagreta para ensaladas hasta una salsa para acompañar un asado, existen muchas formas de incorporar mostaza Maille Dijon Original a la cocina diaria y conseguir platos llenos de sabor.

Primero, entender con qué estás tratando

No todas las mostazas valen para lo mismo. La mostaza francesa de Dijon se hace con el grano molido muy fino y con vino blanco o verjus en lugar de vinagre. Por eso queda lisa, sin granitos, y pica de una forma más limpia: sube a la nariz, te despeja un segundo y se va.

Ese picor, además, es bastante caprichoso. No tiene nada que ver con el de una guindilla. Se forma cuando el grano molido toca el líquido, es volátil y el calor se lo carga. Esto, que suena a dato de enciclopedia, resulta que es lo único que de verdad hay que saber para no estropear una salsa. Luego lo vemos.

Y hay una tercera cosa que casi nadie menciona: la mostaza emulsiona. Es decir, agarra el aceite y el vinagre y los obliga a llevarse bien. Buena parte de las recetas que la llevan no la llevan por el sabor, sino por eso.

La vinagreta, que es por donde hay que empezar

Si solo vas a hacerle caso a una idea de todo el artículo, que sea esta.

Tres partes de aceite de oliva, una de vinagre, y una cucharadita de mostaza por cada cuatro cucharadas de aceite. Sal, pimienta. Ya está.

Pero ojo con el orden, que aquí me equivoqué muchas veces. La mostaza, el vinagre y la sal van primero al bol, se mezclan bien, y el aceite se incorpora después, poco a poco, batiendo. Si lo echas todo de golpe no liga, y acabas con una ensalada en la que el aceite va por un lado y el vinagre por otro. Un minuto de paciencia y la diferencia es abismal.

Tres variaciones que uso casi cada semana

Con miel y limón. Cambias el vinagre por zumo de limón y añades una cucharadita de miel. Suave, un poco dulce. Con escarola, nueces y queso de cabra es lo mejor que le puede pasar a una ensalada de invierno.

Con yogur. Sustituyes parte del aceite por yogur natural. Queda cremosa y mucho más ligera. Para ensaladas de pollo o de pasta fría, perfecta.


Con estragón. Es la combinación clásica francesa y se nota por qué. Si no tienes, el cebollino cumple, aunque es otra cosa.

Las salsas, donde de verdad luce

Aquí es donde la mostaza francesa se gana el sitio en la nevera.

Doras un solomillo de cerdo, unas pechugas o un lomo de bacalao. Lo sacas de la sartén y dejas ahí todo lo que se ha quedado pegado, que es oro puro. Un chorro de vino blanco o de caldo, rascas bien el fondo con una cuchara de madera y dejas que reduzca a la mitad. Dos cucharadas de nata, un minuto más.

Y ahora el detalle que lo cambia todo.

No la hiervas. En serio.

Aparta la sartén del fuego antes de echar la mostaza. Si la dejas hervir, adiós al picante y adiós al aroma; encima te puede dejar un fondo amargo que no hay manera de arreglar. Fuera del fuego, remueves y a la mesa.

Haciéndolo así tienes una salsa de mostaza de Dijon francesa en cinco minutos, y sirve para prácticamente cualquier carne blanca o pescado que aguante bien. Si te queda demasiado punzante, una cucharadita de miel lo equilibra sin quitarle el carácter.

Tardé bastante en descubrir esto, por cierto. Mi primera salsa de mostaza salió amarga y la tiré pensando que el tarro estaba malo.

Marinados y costras

Como la mostaza es espesa, se queda pegada a la carne en lugar de escurrirse. Esa es toda la gracia.

Para un pollo al horno: dos cucharadas de mostaza, el zumo de medio limón, dos cucharadas de aceite, ajo picado y tomillo. Embadurnas bien las piezas, media hora en la nevera como mínimo (si son dos horas, mejor) y al horno. Se dora parejo y la carne queda jugosa.

La versión en costra funciona igual de bien y parece mucho más trabajada de lo que es. Untas un lomo de salmón o un carré de cordero con mostaza, lo cubres con pan rallado mezclado con perejil y un hilo de aceite, y al horno. El pan se tuesta por arriba, la mostaza protege la pieza por debajo. Crujiente fuera, jugoso dentro.

Patatas, verduras y gratinados

Las patatas asadas las hace todo el mundo igual y admiten una mejora inmediata. Antes de meterlas al horno, las mezclas en un bol con aceite, sal, romero y una cucharada de mostaza. Se reparte mejor de lo que parece y salen con una capa dorada que no se consigue de otra manera.

En los gratinados, una cucharadita en la bechamel corta esa sensación pesada de nata y queso. Con coliflor, brócoli o endivias va especialmente bien, porque son verduras con su punto amargo y la mostaza se lo compensa.

Bocadillos y pasta


En el pan, mi consejo es que la uses sola. Sin mayonesa, sin mezclas. Una capa fina, jamón, queso curado y algo verde. En un mixto caliente, puesta entre el queso y el jamón, es otro sándwich.

Y en la pasta vuelve a salir el truco de la emulsión. Si estás haciendo una salsa con nata, con aceite o con el propio agua de cocción, una cucharadita pequeña hace que ligue y no se te separe en el plato. Con pasta corta, champiñones y queso rallado está para repetir.

Cuánta poner

Poca, y vas corrigiendo. Media cucharadita para una vinagreta de una persona, una cucharadita para una salsa de dos raciones, una cucharada para marinar un kilo de carne. A partir de ahí, al gusto.

Eso sí, ten en cuenta que en frío y en caliente no sabe igual. En crudo la notas entera; en una salsa templada se suaviza bastante. Lo que en una vinagreta sería pasarse, en una salsa caliente se queda corto.

Y prueba despacio. El picante tarda un par de segundos en llegar, y si vas metiendo cucharadas sin esperar, te pasas. Me ha ocurrido más veces de las que me gustaría admitir.

EMPANADILLAS DE POLLO Y PATÉ

 


Esta receta es ideal para invitados o Navidad. 

CÓMO ELEGIR UNA MÁQUINA DE HIELO EFICIENTE PARA REDUCIR COSTES EN HOSTELERÍA

 






Cuando hablamos de hostelería, hay pequeños detalles que pueden marcar una gran diferencia en el día a día, y el hielo es uno de ellos. En un bar, restaurante, cafetería o negocio de eventos se utiliza continuamente, especialmente durante las horas de mayor trabajo.

Por eso, contar con un buen fabricante de máquinas de hielo puede ayudar a mantener una producción constante y, al mismo tiempo, controlar mejor los costes.

¿Cuánto hielo necesita tu negocio?

Antes de elegir una máquina de hielo, conviene calcular aproximadamente cuánto se consume durante los momentos de máxima demanda. No es lo mismo una pequeña cafetería que un restaurante con servicio de comidas y cenas o un bar donde los cócteles tienen mucho protagonismo.

Para hacer una estimación, hay que tener en cuenta:

  • El número de clientes que se atiende diariamente.
  • La cantidad de bebidas que llevan hielo.
  • Necesidades de la cocina.
  • Su uso para conservar o presentar alimentos.
  • Momentos de mayor actividad del establecimiento.

Cuando la capacidad es demasiado pequeña, puede provocar falta de hielo justo cuando más se necesita, mientras que una máquina sobredimensionada supone una inversión y un consumo innecesarios.

Eficiencia y consumo de la máquina de hielo

El precio de compra no debería ser el único aspecto que tengamos en cuenta. Una máquina de hielo trabaja muchas horas y, por tanto, su consumo de agua y electricidad también influirá en los gastos del negocio.

Conviene consultar las especificaciones del equipo y comparar su capacidad de producción con los recursos que necesita el negocio. Una máquina eficiente puede producir el hielo necesario de forma estable sin disparar el consumo.

Elegir un equipo pensado para uso profesional intensivo suele ser una decisión más adecuada que recurrir a máquinas domésticas, especialmente cuando el establecimiento tiene una demanda elevada.

Condensación por aire o por agua

Otro aspecto importante es el sistema de condensación. Las máquinas pueden utilizar condensación por aire o por agua, y cada alternativa tiene sus particularidades. La condensación por aire necesita una correcta circulación de éste alrededor del equipo. Mientras, la condensación por agua puede ser interesante en determinadas instalaciones, aunque implica un consumo adicional de la misma.

Por eso, antes de decidirse, hay que valorar las condiciones concretas del local y consultar las recomendaciones del fabricante.

La temperatura y la ventilación también cuentan

Parece un detalle menor, pero el lugar donde instalamos la máquina puede afectar a su rendimiento. Una zona excesivamente caliente o con poca ventilación puede dificultar el funcionamiento del equipo.

Lo ideal es buscar un espacio adecuado, con suficiente circulación de aire y alejado, siempre que sea posible, de fuentes importantes de calor.

Limpieza y mantenimiento como aspectos fundamentales

La limpieza periódica y el mantenimiento adecuado ayudan a conservar su rendimiento y a prolongar su vida útil. Hay que seguir las indicaciones del fabricante, mantener limpios los componentes correspondientes y realizar las revisiones necesarias. Un equipo que trabaja en malas condiciones puede terminar consumiendo más recursos y produciendo menos hielo.

Elegir correctamente una máquina de hielo no consiste únicamente en mirar cuántos kilos produce al día. Capacidad, consumo, sistema de condensación, instalación, tipo de hielo y mantenimiento deben valorarse conjuntamente.

Contar con maquinaria fabricada específicamente para trabajar de forma intensiva es una inversión que conviene valorar desde el principio.



MELOCOTONES EN ALMÍBAR RELLENOS DE ATÚN Y HUEVO

 



Pues fíjate que no soy yo mucho de mezclar dulce salado...

CÓMO CONSERVAR EL QUESO CORRECTAMENTE

 


Si te gusta el queso te va a gustar este post....

CÓMO ELEGIR LA MEJOR VITRINA DE HELADOS PARA TU NEGOCIO

 




El verano, las vacaciones, el calor...

LAS MEJORES PATATAS FRITAS ARTESANAS DEL MERCADO

 

Tengo que decir que este snack es mi preferido...




Todos tenemos un pequeño vicio confesable y el mío son las patatas fritas tipo churrería, y la mejor marca sin duda de patatas fritas artesanas son Pafritas.




¿Y tú te preguntarás qué tiene esta marca de especial?

Para empezar son patatas fritas en aceite de oliva, eso tiene venir de una empresa familiar con más de 25 años en el mercado donde cuidan los detalles desde el primer momento, eligiendo la mejor patata, siguiendo un proceso totalmente artesanal, todo esto hace que a la hora de abrir una bolsa encuentres una patata frita dorada, crujiente y con mucho sabor.




Ingredientes naturales, fritura a baja temperatura, y un embolsado cuidado al máximo para que llegue a tu casa en perfecto estado.




Como ya sabéis, hoy todo podemos comprarlo online, y esta empresa nos pone a su disposición una web con todas las variedades de patatas porque no solo tienen las clásicas, además hay otras variedades de sabor y de tipo de cortes, yo he probado la variedad de patatas fritas con trufa y tengo que decirte que tienen un sabor gourmet muy especial para paladares que buscamos sabores nuevos.




Cuando haces un pedido merece la pena pedir una buen surtido, ya que es un producto que tiene bastante fecha de caducidad y se conserva bien en cualquier despensa, y por qué no? Hacer un día una degustación de patatas es un capricho al alcance de todos.




Para mí, como he dicho al principio de este post,, las patatas fritas no faltan en mi casa, sobre todo para el aperitivo del fin de semana, cuando ya estamos relajados  nos gusta abrir una cerveza bien fría y poner unas aceitunas, es que lo describo y se me hace la boca agua.




Como esto es un blog de cocina te voy a dar una forma de comer las patatas que se ha convertido en una forma muy original y divertida en mi casa, justamente en los partidos del mundial de futbol ha sido el aperitivo estrella, que por cierto esta empresa ha hecho una selección especial para homenajear a La Roja.




Vamos con la receta especial fútbol:




Necesitamos:


1 bolsa de patatas fritas con Sal Mineral

1 bolsa de patatas fritas picantes

1 lata de mejillones en escabeche

1 lata de anchoas en aceite

1 lata de berberechos

Un trozo de fuet

Un trozo de queso

Pimienta molida

1 bote de aceitunas sin hueso




Preparación



Elegimos una bandeja plana que tenga un buen tamaño.

Extendemos las patatas en la bandeja y mezclamos las normales con las picantes.

Picamos el fuet en trocitos pequeños y lo repartimos por encima.

Hacemos lo mismo con el queso que lo cortamos a taquitos.

Sacamos las anchoas de la lata una a una y las vamos poniendo cuidadosamente repartidas.

Escurrimos las aceitunas y hacemos lo mismo.

Escurrimos los berberechos, no tires ese caldo que te puede servir para un arroz.

Y por último los mejillones, los repartimos uno a uno y regamos todo el conjunto con el escabeche de la lata.




Para terminar echa un poco de pimienta negra recién molida.




Sirve todo de inmediato y disfruta cogiendo una patata con lo que te toque por encima, no te imaginas el manjar que es y lo que lo van a disfrutar tus comensales.




Con este aperitivo no necesitas otras cosas porque como ves es bastante completo.




¿Y tú? Con que variedad de patatas fritas te quedas? Aunque para qué elegir si puedes probarlas todas...





COCINAS

 


¿Cuánto tiempo pasamos en las cocinas?

NIDOS DE PATATA CON POLLO

 


De nuevo os traigo una receta fácil y rica....

DONDE COMPRAR CORDERO LECHAL

 


¿Te gusta el cordero?

ENSALADA DE JUDIAS VERDES CON HUEVO DURO Y MELVA

 



Esta es una de mis ensaladas preferidas para cualquier época del año...


Si os digo que probé las judías verdes ya mayorcita....lo que me he estado perdiendo!


Mi madre era muy consumidora de esta verdura que yo veía preparar mientras veía la televisión, después la ponía a cocer y unas veces las rehogaba con ajo y un chorreón de vinagre y otras hacía esta rica ensalada, pero no se si era su color o su aspecto que no me atraía nada.


Hasta que me hice mayor y las probé, y recuerdo comer esta ensalada para merendar! me la llevaba a la playa y me ponía fina de judías con huevo duro.


Este mes El Reto tus Recetas tenía el huevo duro como ingrediente elegido para hacer una receta.

Os invito a ver el recopilatorio de mis compañeras porque seguro que hay recetas que vas a copiar. Tienes el recopilatorio pinchando arriba en El Reto tus Recetas.



Necesitas:

500 gr de judías verdes

1 zanahoria

3 huevos

Sal

Vinagre y zumo de limón

Aceite de oliva virgen extra

Melva en aceite


Preparación:

Yo suelo comprar las judías verdes planas, con ayuda de un pelador de verduras le quito los filos o bordes, no es necesario, también las corto longitudinalmente para que queden finas.


En una cacerola pongo agua con sal y añado la zanahoria pelada y cortado a lo largo, 5 minutos después añado las judías verdes, lo hago en ese orden porque la zanahoria es mas dura.


El tiempo de cocción depende del punto que te guste, pero deben estar que al pinchar la punta de un cuchillo se pueda, alrededor de 20 minutos,


Por otro lado en un cazo ponemos los huevos a cocer, esto daría para otro post, ya que los huevos tienen su qué, sobre todo para pelarlos con facilidad.

Yo pongo un cazo con sal, y meto los huevos, cuando empieza a hervir calculo 12 minutos.

Después los pongo debajo del agua fría, y los pelo, si lo dejas de un día para otro en la nevera se pelan mejor.


Escurre las judías con la zanahoria y aliña con sal, vinagre, limón y el aceite, mezcla bien y ponlo en una ensaladera, cubre con los huevos cortados y la melva, y si quieres dar un toque termina con un hilo de aceite y un poco de pimentón.


También puedes hacerlo todo en un bol grande y en esta ocasión los huevos los troceas y la melva igual y mezclas todo, así es ideal para llevarla de playa o de picnic.



Ya sé que hay judías verdes en bote, o también congeladas, sé que no hay tiempo, que andamos haciendo mil cosas, pero de verdad, las frescas son tannn buenas, te ánimo a hacer como mi madre, o cómo hago yo ahora, sentadas viendo la televisión, te pones todo y las preparas.

Como he dicho antes yo les quito los bordes pero no es necesario, con quitarles las puntas y trocearlas tienes suficiente.


COMER BUENA CARNE EN MURCIA

 






En mayo tengo previsto ir a Murcia, tengo allí a mi hermana y su familia.